Datos a Tener en Cuenta para la Discusión del Proyecto de Modernización Tributaria

impuesto renta como ahorro
Ignacio Esnaola

4 de diciembre 2018

No cabe duda que el año 2018 ha estado marcado por la discusión sobre nuestro sistema tributario, y particularmente sobre el régimen aplicable a los dividendos o retiros de utilidades por parte de contribuyentes finales (personas naturales o extranjeros).

Lo anterior debido, por una parte, a las consecuencias de la última reforma tributaria en vigor, que estableció una sobrecarga impositiva para los contribuyentes finales que perciben utilidades de empresas bajo el sistema semi-integrado (y su convivencia con un sistema atribuido); y la intención del actual gobierno de eliminar este régimen, volviendo a una integración completa sobre base percibida.

Sin perjuicio de las distintas posturas expuestas sobre el tema, parece interesante analizar las principales estadísticas que nos dejó la última operación renta (AT 2018) a nivel de impuestos personales, a fin de revisar el comportamiento de las personas naturales chilenas ante estas modificaciones.

Los principales aspectos que destacamos al respecto son los siguientes:

  • Se incrementó la recaudación de impuestos personales en un 12,6% (compuesto por el impuesto global complementario “IGC”-impuesto a las personas, y el impuesto único de segunda categoría “IUSC” –impuesto al trabajo).
  • La recaudación del tramo más alto de estos impuestos personales (personas de altas rentas, considerando progresividad de estos tributos) también aumentó en una 20,5% aprox.
  • Ahora bien, distinguiendo entre IGC e IUSC se aprecian los siguientes datos relevantes:
    1. La recaudación de IGC aumentó en un 8,7%. En el tramo de rentas más alto el incremento fue de 15,9%, lo que estaría en línea con la recaudación total de impuestos personales.
    2. A nivel de IUSC existió un incremento recaudatorio de un 53,1%. En el tramo de rentas más alto el aumento fue de un 84%. Además, las rentas afectas a la tasa más alta de este impuesto creció en un 96,8%.

De lo anterior se destaca, obviamente, el incremento recaudatorio a nivel de impuesto al trabajo, siendo dicho crecimiento exponencial en comparación a la tributación general de impuestos personales.

Parece razonable pensar, en base a estos antecedentes, que existió un ajuste en el comportamiento de algunos contribuyentes, principalmente en aquéllos que tienen la capacidad de decidir la manera de calificar sus ingresos, ya sea como rentas del capital (dividendos o retiros de utilidades) o rentas del trabajo, quienes habrían optado por modificar su matriz de ingresos, reemplazando rentas de diviendos y retiros, por rentas del trabajo (afectas a IUSC).

Dicha situación se fundamentaría en que tales contribuyentes preferirían recibir rentas afectas a la una tasa marginal de 35% luego de aplicados todos los tramos, en lugar de pagar un 44,45% al efectuar retiros desde sus sociedades, aunque ello haya significado adelantar parte de sus ingresos.

Así las cosas, en vista de los valores analizados, y de la inminente discusión parlamentaria del proyecto de modernización tributaria, que tratará este tema como uno de sus ejes centrales, algunas consideraciones a tener en cuenta serían las siguientes:

  • El nuevo régimen semi-integrado habría generado distorsiones en el comportamiento de algunos agentes económicos, bajo fundamentos exclusivamente tributarios, tendientes a regular su carga tributaria final.
  • Lo anterior no debe ser visto –prima facie– como una aspecto negativo o crítico de la última reforma tributaria, considerando que el régimen tributario totalmente integrado existente previamente también generó históricamente una serie de distorsiones, pudiendo citar como ejemplo los siguientes:
    1. Mecanismos de reinversión de utilidades tributables que permitían diferir la tributación de estas rentas y liberar rentas no afectas o exentas de estos impuestos.
    2. Generación de sociedades con propietarios ajenos a la generación de rentas, que retiraban utilidades diluyendo la tributación global de las mismas, al distribuir artificialmente la carga tributaria entre distintos contribuyentes (considerando la progresividad del IGC).
  • La tributación personal es, y continuará siendo, uno de los aspectos de mayor relevancia y discusión en la política tributaria local, dada su contribución inferior al erario nacional en comparación a otros impuestos (IVA o impuesto corporativo), lo que la convierte en uno de los principales objetivos de cualquier proyecto de reforma fiscal.
  • La distinción entre rentas de dividendos o retiros de utilidades y las rentas del trabajo ha tendido, en algunos casos, a ser difusa, dando pie a arbitrajes o recalificaciones que permitirían regular la carga tributaria de aquellos contribuyentes que pueden manejar tales variables.
  • La tendencia comparada en esta materia ha sido establecer tasas preferenciales (o equivalentes) a las rentas por dividendos, en comparación al tramo más alto del impuesto al trabajo, considerando la mayor facilidad de desinversión y relocalización del capital, por sobre la movilidad de los trabajadores.
  • Nuestros legisladores tienen una nueva posibilidad de analizar de manera profunda y sistemática el régimen tributario vigente, y esperamos que se consideren todas las variables, experiencias y estudios locales e internacionales, a fin de contar con un sistema eficiente, estable y a la altura de las necesidades de todos los agentes económicos, públicos y privados.