Principio de Equidad Horizontal y su Aplicación en el Ámbito Tributario

equidad horizontal
Pedro Rojo

13 de noviembre 2018

El principio de equidad horizontal corresponde a aquel en donde los individuos son gravados con iguales impuestos, esto con independencia de la fuente de dichos ingresos, así entonces no existe una discriminación respecto de si los ingresos son obtenidos a través del rendimiento del capital (dividendos, intereses) o bien mediante el trabajo.

Joseph J. Cordes (1999) en un breve artículo denominado “Horizontal Equity” concluye que el principio de equidad horizontal es un criterio básico, utilizado para medir si la carga tributaria es justamente distribuida. Ahora bien, dicho criterio es justificado cuando en un horizonte de tiempo, la renta obtenida por un individuo es gravada en su totalidad.

Para efectos de lo anterior, se distingue respecto de la aplicación del principio de equidad horizontal dos situaciones en particular: i) Momento del tiempo en donde se obtiene el ingreso y se decide ahorrar o reinvertir y ii) Momento del tiempo en donde se obtiene el ingreso y se decide consumirlo.

Veamos un ejemplo, dos personas A y B obtienen un similar ingreso en el período 1, por ejemplo $1.000 y anualmente deben declarar sus impuestos, ambas personas tributaran por dichos $1.000 independientemente de la fuente del ingreso (asumiendo además que existe un impuesto progresivo al ingreso). Si al momento de la obtención de los $1.000, la persona A decide invertir dichos $1.000 a una tasa de 10% en el período siguiente, dicha persona deberá entonces tributar por un ingreso de $100 en el período 2. Así entonces, la persona A pagará más impuesto en el total de ambos períodos respecto de la persona B, ya que ha obtenido un ingreso mayor en el período 2, cumpliéndose entonces el principio de equidad horizontal.

Sin embargo, bajo la perspectiva del momento del consumo, lo anterior no parece muy razonable, la persona A no ha “consumido” su ingreso, si no que lo ha invertido obteniendo una rentabilidad de $100 sujeto de impuestos en el período 2, por lo tanto, desde dicha perspectiva la persona A estaría tributando menos que la persona B.

Así entonces para que el principio de equidad horizontal se verifique como tal, habría que visualizar toda la vida de los consumidores, esto es de la persona A y la persona B. En el caso planteado, la persona B consumió su renta en el período 1, pero la persona A no lo ha llevado a cabo y por lo tanto, se debe observar el momento en que ello ocurra, para efectos de dar cabida al principio en análisis.

Como en la práctica dicha observación se hace imposible, se termina acotando en un período determinado dicho consumo, o bien, en una ficción de consumo (retiros en el caso de utilidades de empresas), para efectos de la tributación que se debe aplicar.

Dado lo anterior, el sistema tributario chileno respecto de las rentas del capital (para el caso particular de los dividendos) hasta el año 2016 tenía una combinación al gravar la renta obtenida como consumo. Las empresas pagaban impuesto a la renta por sus ingresos con tasa de 20% y al momento de la distribución efectiva a sus accionistas, se producía el “consumo” gravándose dicha renta con el IGC y/o IA otorgándose como crédito contra el impuesto final, el impuesto pagado a nivel de empresa. Esta situación, tuvo como consecuencia que el “consumo” por parte de los accionistas fuera constantemente diferido, utilizando resquicios legales, por lo tanto, el principio de equidad horizontal se quebraba de igual forma.

Un sistema tributario debería ser aplicado en una forma que trate a los individuos de forma justa, minimizando las decisiones de los agentes económicos y que no imponga costos adicionales de cumplimiento tanto a contribuyentes como a la autoridad tributaria (Alm, 1996).

Lo anterior se vincula a que un sistema tributario debería gravar adecuadamente el rendimiento de los ingresos, de forma equitativa, eficiente y simple, así uno de los problemas que surje al mantener a priori el principio de equidad horizontal corresponde a que el sistema en sí mismo deja de ser simple.

Permitir a los accionistas tributar al momento de consumir (distribuciones de dividendos efectivas), implica obligar a las empresas a controlar las utilidades que se encuentran pendientes de tributación. Hasta el año 2016, el control para estos efectos correspondía al registro del Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), en la actualidad es denominado Rentas Afectas a Impuestos (RAI), la mantención de dicho registro por parte de los contribuyentes y las revisiones de la autoridad tributaria, conllevan esfuerzos de profesionales, sistemas y otros medios para su adecuado cumplimiento.

Romper con el principio de equidad horizontal, implica que empresas y accionistas son distintos agentes económicos sujetos de impuestos (no uno solo) y por lo tanto los impuestos recaen en dos contribuyentes (desintegración), esto elimina el control de utilidades pendientes de tributación por parte de los contribuyentes permitiendo cumplir con la tributación que corresponde de cada cual de forma simple y eficaz.