Impuesto a la Renta (Empresas) como mecanismo de Ahorro e Inversión

impuesto renta como ahorro
Pedro Rojo

22 de noviembre 2018

En muchas ocasiones se le exige al sistema tributario vinculado con el impuesto a la renta que genere incentivos respecto al ahorro e inversión de los agentes económicos (empresas).

Así entonces, se debate respecto de la tasa de impuesto corporativo (impuesto de primera categoría - IDPC) que debería ser aplicada, si debería existir un sistema integrado entre accionistas y empresas en base de retiros (no en base a la atribución) y por lo tanto, el IDPC opera como un anticipo del impuesto final y/o también como un impuesto de retención respecto del impuesto final del accionista, o bien un sistema de tributación totalmente desintegrado entre empresas y accionistas.

Analicemos algunos estudios

En un trabajo publicado por el Centro de Estudios Públicos (CEP) se señala que 131 países miembros de la OCDE utilizan un sistema de tributación clásico o bien desintegrado totalmente y solo 52 (incluyendo Chile) un sistema totalmente integrado (Szederkenyi y Vergara, 2018).

De acuerdo a la definición de la OCDE un sistema clásico es aquel en donde los ingresos por dividendos están totalmente desvinculados de los impuestos que pagan las empresas por las utilidades que terminan generando, así entonces, el impuesto corporativo (IDPC en Chile) no es un crédito contra el impuesto que debe pagar a nivel de los accionistas (IGC y/o IA). Por lo tanto, existe un desintegración total entre el impuesto a nivel de la sociedad respecto del impuesto que pagan los accionistas.

En caso de adoptar un sistema como el señalado, existiría una alta tributación de las rentas obtenidas por los accionistas, en los casos que se encuentren tasas más altas del IGC3.

Sin embargo, un sistema alternativo corresponde al clásico modificado, donde los ingresos por dividendos son gravados con tasas preferenciales a nivel de los accionistas. Esto se traduce en la aplicación del impuesto corporativo a nivel de la sociedad y una tasa única a los dividendos al momento de la percepción por parte de los accionistas.

El sistema clásico modificado es utilizado por Dinamarca, Japón, Polonia, Portugal, Suiza, Estados Unidos y Grecia.

Países como los señalados han generado tasas de ahorro e inversión similares y/o superiores a las de Chile, en donde el sistema tributario no es la variable determinante.

En lo que respecta a la discusión del guarismo de la tasa de impuesto corporativo (IDPC) y sus incrementos, Cerda y Larraín (2005), señalan que un incremento de un 10%4 de la tasa de impuesto a las empresas, reduciría la inversión como fracción de stock de capital entre un 0,6% y 1,6% para pequeñas y medianas empresas, mientras que en empresas de mayor tamaño, el impacto también sería negativo pero no significativo5.

Por su parte, Bustos, Engel y Galetovic (2004), concluyen que no existe un impacto significativo (tal como lo señala Cerda y Larraín) respecto del aumento de la tasa de impuesto a las empresas, tomando como referencia las sociedades anónimas que transan en la bolsa de valores.

Por otra parte, un interesante artículo de José de Gregorio (2014) deja en evidencia algunos aspectos esbozados en la discusión tributaria del último tiempo.

En primer lugar no existe evidencia empírica respecto que el sistema tributario que estuvo vigente entre los años 1984 y 2016 haya contribuido al financiamiento y ahorro a nivel país. De acuerdo a datos del FMI al año 2011, la razón deuda capital aproximadamente equivalía a un 80%, es decir, de cada $100 pesos en inversión, $80 correspondían a deuda y solo $ 20 a capital6, muy similar a niveles de otros países, pero levemente inferior a países OCDE.

En relación a los incentivos al ahorro como virtud del sistema tributario, se explicaría por una variable de crecimiento económico en las últimas décadas, por tanto, no existe evidencia contundente respecto de la contribución del sistema tributario asociado al ahorro a nivel de país. En la década del 90 las tasas de ahorro de Chile eran similares a México y Venezuela, sin perjucio de los sistemas tributarios que tenían estos países. Las tasas de impuestos podrían afectar el ahorro a nivel de países, sin embargo, el resultado es la combinación de otros factores y no es solo una variable la que inclina la balanza.

Un aspecto interesante del estudio realizado por De Gregorio se vincula con el modelamiento de un sistema de desintegración total del impuesto a la renta, obteniendo resultados similares a un sistema integrado, sea en base atribuida o bien en base de retiros. La desintegración del sistema tributario tiene como consecuencia desvincular ingresos laborales respecto de ingresos del capital y por lo tanto, en principio se generaría una “doble tributación” a nivel de los ingresos de capital, sin embargo, permiten seguir difiriendo el respectivo IGC y a su vez, en casos que se quiera, las utilidades no distribuidas pueden financiar proyectos de cada empresa.

Una de las principales virtudes de un sistema desintegrado es su simplicidad, dado que no se requieren registros contables para efectos de mantener control sobre las utilidades no tributadas a nivel de los accionistas. (De Gregorio. 2014: p.35).

Al parecer un sistema integrado en base a retiros habría permitido generar ahorros a nivel de las empresas (considerando que toda la utilidad no era retirada por los accionistas), permitiendo el financiamiento de nuevos proyectos y por lo tanto, alcanzar cifras de crecimiento constantes en el tiempo.

La evidencia en este aspecto no es contundente, el ahorro y la inversión se habría generado por un salto cualitativo del potencial de crecimiento del país a finales de la década de los 80 y principios de la década de los 90. Al menos 20 países OCDE ocupan un sistema desintegrado clásico y/o parcial desde hace bastante tiempo y por lo tanto sus tasas de crecimiento no se explican por un sistema tributario integrado en base a retiros.

Finalmente bajo un sistema desintegrado, la discusión en principio que corresponde realizar se vincula con la tasa de impuesto corporativo (IDPC) que debería gravar a las rentas generadas por cada empresa, la cual perfectamente podría ser diferenciada considerando ingresos, trabajadores y otros factores atendiendo las características particulares de cada contribuyente.

Referencias

  • BUSTOS, A. E. ENGEL, y A. Galetovic (2004), “Could Higher Taxes Increase the Long-run Demand of Capital? Theory and Evidence for Chile”. Journal of Development Economics, 73: 657-697.
  • CERDA, R. Y F. LARRAIN (2005). “Inversión Privada e Impuestos Corporativos: Evidencia para Chile”, Cuadernos de Economía Vol. 42, pp. 257-281
  • DE GREGORIO, JOSÉ (2014). “Notas sobre la Reforma Tributaria”. Peterson Institute of International Economics.
  • SZEDERKENYI, F. Y R. VERGARA (2018). “Evaluación de los sistemas tributarios: rol de la integración”, Centro de Estudios Públicos, Edición Online Nº 481, Mayo 2018.

1Los países que utilizan este tipo de sistema corresponden a: Austria, Bélgica, República Checa, Alemania, Islandia, Israel, Italia, Holanda, Eslovenia, Suecia, Eslovaquia, Irlanda y España.
2Corresponden a: Australia, Canadá, México, Chile y Nueva Zelanda.
362% de carga total de tributación, considerando 27% de IDPC y 35% de IGC.
4De la redacción de la conclusión se desprende que el incremento es de 10% y por lo tanto, para aquella fecha el tasa aplicable correspondería a 27%. (La tasa de tributación correspondía a 17%).
5Sin perjuicio que las PYMES son las empresas que cuentan con una mayor cantidad de empleados en términos estricto su aporte en impuestos es reducido, así como también, para efectos de este estudio se desconoce la cantidad de stock de capital empleado.
6Es interesante señalar que en nuestro sistema tributario el gasto por intereses es totalmente deducible del impuesto de primera categoría y por lo tanto, el financiamiento vía deuda tendría una mayor inclinación respecto del financiamiento vía capital, toda vez que los dividendos no son deducibles del IDPC.